lunes, 15 de abril de 2013

La red, sus ventajas y desventajas


La red, pensar a profundidad en ella puede que para algunos no sea de mayor importancia y más si tenemos en cuenta que nosotros nacimos en la generación en que esta ya estaba en un gran avance, o bueno si no del todo no sentimos o no nos dimos cuenta de todos los cambios de los que nuestros padres hablan y se sorprenden cada día más.

Nicholas Carr nos muestra en su capítulo 5 titulado “Un medio de la naturaleza más general”, algunos de los inicios de la red y los respectivos avances que la han llevado a ser lo que es hoy en día. Nos habla del inicio de las imágenes en las páginas Web “ … como al texto al que solían acompañar, eran en blanco y negro, y su baja resolución las dejaba borrosas” (Carr, 2010), luego con el paso del tiempo empiezan los sorprendentes cambios y llegan las imágenes a color y con ellas las mejoras en tamaño y calidad de las mismas.

Pero este avance no se quedó ahí, todas las canciones, textos o palabras que escuchamos hoy por la red también tuvieron su proceso, este inició con el desarrollo de algoritmos de software que ayudan a borrar sonidos que no serán captados por el oído humano. Estos algoritmos, según Carr, lo que hacen es comprimir el archivo de sonido a tamaños más pequeño, sacrificando la calidad del audio. Esto suena bastante bien la verdad y digamos que para alguien que no sabe mucho del tema no significa mucho aquel sacrificio de calidad del que hablar Carr, pero después de que vi una clase llamada tecnologías de la radio entendí que no en todos los casos es tan leve el cambio de calidad. Muchas veces se comprime tanto el sonido que parece que se hubiese grabado como en un baño, en verdad que después de escuchar algo con buena calidad y algo con mala calidad entiendes la diferencia.

Y para “finalizar” este pequeño viaje que Nicholas Carr nos hace hacia los inicios de la red, nos encontramos con el video. En un principio “los videos online se mostraban en pequeñas ventanas dentro de los navegadores. Era frecuente que las imágenes parpadearan o se perdiesen, y por lo general estaban desincronizadas de sus bandas sonoras.” (Carr, 2010).  Pero ahora vemos videos de las canciones, televisión y en radio está la posibilidad de ver a las personas que están detrás del micrófono. Mejor dicho con los avances del video por la red puedes ver lo que pasa en otros países sin necesidad de esperar el noticiero. Pero este intercambio de información no solo sucede con los videos y su portal YouTube, pues también tenemos la fabulosa enciclopedia Wikipedia, que para bien o para mal no ha salvado de leer largos libros y ha resuelto varias de nuestras tareas tanto del colegio como de la universidad.

Y con todo esto de la red llega algo de lo que pocos sabemos, el hipervínculo. Eso que en muchos textos encontramos de color diferente y subrayado y que cuando acercamos el mouse la flechita cambia a mano, como invitándonos a dar click y que se abra otra página y creo que en muchos de esos “clicks” hemos llegado a cosas interesantes que jamás pensamos encontrar teniendo en cuenta la búsqueda inicial.

“No sólo se veía el hipertexto como una posible liberación de las reglas a las que la academia había sujetado el texto, sino también como un borrar la separación (distancia) entre el autor y el lector” (Martinez) esto que dice Jose Luis Gómez Martínez en su texto “Hacia un nuevo paradigma: El hipertexto como faceta sociocultural de la tecnología” es una de las características más importantes porque rompió es barrera que le impedía al lector interpretar y entender más a fondo el texto. Lo liberó de esa linealidad que caracterizó al texto impreso, dejando de lado esa única versión del autor para ver otros puntos de vista. Ahora con el hipertexto ya el autor no escribe para él, escribe para el lector y tiene en cuenta a esa persona que en algún momento decidirá leer su obra. 

Las imágenes, el video, el sonido, el hipervínculo, la interactividad, búsquedas, multimedia, etc… es lo que hacen de la red ese algo que no nos deja despegarnos del internet un solo minuto, en nuestra casa, en la universidad, incluso en lugares que en un principio estaban diseñados para tomarse un café hay internet o WIFI, esto hace que nuestras vidas estén agitadas y por qué no estresadas, pues si no nos responden un mensaje al instante ya empieza el desespero y la intranquilidad.

A medida que la red avanza y se vuelve más cotidiana en nuestro diario vivir hay otros medios que van haciéndose cada vez más pequeños y en algunos casos desaparecen. Por ejemplo en los últimos días vimos como una de las tiendas disqueras más reconocidas en Colombia, Tower Records, tuvo que cerrar sus puertas a nivel mundial y declarase en quiebra después de una crisis que venía desde el año 2006 cuando cerró sus tiendas en Estados Unidos. Y como esta empresa otras que se encargaban de vender películas o alquilarlas también fracasaron, aún recuerdo cuando iba con mi papá a Betatonio o Blokbuster Video a alquilar películas para verlas en casa, era una tienda tan grande y con tantas cosas que parecía que jamás terminaríamos de escoger las películas que íbamos a ver. Pues bien esas tiendas ya no existen, queda una que otra de Blockbuster en Bogotá, pero ya no significan lo mismo. Y ni que decir de las postales o las ediciones impresas de algunas revistas, todas han bajado notablemente, ahora es mucho más fácil y económico escribir en Facebook o montar una página web en las que puedas subir las publicaciones de tu revista. En otros casos también se aplica lo que decía Mcluhan “un medio nuevo nunca es una adición a otro viejo ni deja nunca al viejo en paz. No deja de oprimirlo hasta forzarlo a una nueva forma y posición” (McLuhan, 1996) Esto lo vemos en los cambios que han tenido los periódicos, por ejemplo, que sin dejar de lado sus impresiones diarias tienen también su página web y sus noticias al día, al igual que la televisión y la radio con los podcast, ninguno de los dos deja de lado su esencia, solo se adaptan a las nuevas tecnologías. Y esto mismo lo vemos reflejado con las bibliotecas que si antes eran estantes llenos de libros y el único sonido que escuchábamos era el del pasar de las hojas, ahora se vieron en la obligación de abrir un campo para que hayan computadores y el sonido de las hojas se opacó con el de los teclados.

Esto me lleva a preguntarme si será que algún día veremos las bibliotecas llenas de computadores, pues las editoriales en ese afán de estar al día en la tecnología terminarán digitalizando todas sus obras y la verdad es que no suena descabellado pues se evitarán los costos de la impresión del libro, transporte de la carga a las diferentes lugares y los libros serán mucho más económicos para los lectores, al igual que ahora tendrán mayor comodidad porque si quieren pueden agrandar a letra del texto y no se cansarán tanto de la vista. Mejor dicho tanto las editoriales como los lectores salen ganando.
Pero como no todas las personas somos iguales hay quienes aún no se pueden adaptar a esta metodología de leer en una pantalla, bien sea porque se les cansan los ojos por la luz que de esta sale, porque no logran concentrarse en su lectura o porque prefieren rayar el libro con su letra y poner sus apuntes que hacerlo en el computador.

Como dice el dicho “entre gustos no hay disgustos” y leer en libro impreso o digitalizado depende del lector, yo por ejemplo no me acostumbro a leer en el computador prefiero imprimir el texto y leerlo en hojita y subrayar con resaltadores. Pero definitivamente de lo que nunca me podré deshacer es de la inmediatez de todo, quiero una respuesta por whatsapp ya, al tiempo que leo el libro, miro Facebook y reviso el correo electrónico. En conclusión mientras exista el internet mi generación y las generaciones futuras seremos todos unos malabaristas.  

jueves, 4 de abril de 2013

Gabriella Infinita


Antes de hablar de “Gabriella Infinita”, debo aceptar que no tenía idea de que era una hipernovela, de pronto me hice a la idea por el texto anterior que habíamos leído del hipervínculo. Pero de inmediato pensé, ¿esto es enserio?, acaso eso del hipervículo no se hacía solamente con textos científicos, bibliográficos o de pronto en algunas páginas de revistas o diarios, pues no también está la hipernovela. Me llamó mucho la atención ver como es de efectivo este método, pues no permite que uno caiga en el aburrimiento de leer por leer, pues son fragmentos cortos pero muy interesantes que hacen que el lector quiera saber más y en vez de pasar una página de un libro “cliquea” en los siguientes links y la historia continua.

A pesar de la sorpresa que esto me causó debo aceptar que es muy bueno porque ahora permite, por decirlo de alguna manera, una nueva forma de leer las novelas y nuevamente veremos cómo los libros van pasando a un segundo plano. Una cosa es leer una novela en un PDF y otra cosa es leer una Hipernovela en donde de pronto algunos término que no se conozcan tendrán su respectivo hpervículo que te llevará a su significado y no se tendrá que hacer, como pasa con el libro o con un PDF, que uno tiene que buscar y ver qué significado es el que está acorde con lo que el autor está diciendo.

Por otro cuando uno lee novelas tiende a imaginar, a pensar los personajes, los lugares, los momentos y a intentar sentir lo que están viviendo los protagonistas. Pues bien esta hipernovela, “Gabriella Infinita”, también me dejó ver otra ventaja frente a lo que acabo de decir y es que se apoya por medio de imágenes y los más importante de sonidos. En unas partes de la novela, para ser más específicos en la de Lucas, Fajardo, Guillermo, Eduardo y Molano, podemos no solo leer sino también se puede escuchar las voces de algunos personajes y esto ayuda a que nos metamos más en la historia.

“Gabriella Infinita” es una hipernovela llevada a cabo por Jaime Alejandro Rodriguez y Carlos Roberto Torres que cuenta la historia contada desde los ojos de Gabriella. Un relato que se desarrolla en tiempos de guerra y en el que su finalidad es encontrar a su esposo, Federico. La descripción y las diferentes ayudas de hipernovela hacen que está sea interesante más allá de su historia por los recursos que maneja, la forma en que está “ambientada”.

Finalmente con esta historia se puede ver como es que se puede mezclar una buena literatura con algo de tecnología y lograr un gran proyecto. Espero que con el paso de tiempo esta clase de formatos se logren desarrollar mejor y dar a conocer a la gente, pues para algunas personas que no son muy amantes de la lectura o que de una u otra forma tienden a distraerse con facilidad, este nuevo formato de Hipernovela de seguro les será una gran ayuda, pues de una lectura plana que estamos acostumbrados a hacer en compañía de facebook, twitter, etc, podemos llegar a una lectura interesante acompañada por tecnología que en vez de distraerlos logrará meterlos más en la historia y llegar a lo que el autor quiere que se entienda de su novela.

martes, 2 de abril de 2013

Hipertexto


El hipertexto más allá de ser visto como lo que permitió liberarse de las reglas que la academia había sujetado al texto, es verlo también como aquello que borra la separación entre el autor y lector. Según Riffaterre el hipertexto no tiene una estructura definida, pues esta depende de la libre asociación que haga el lector. Pero el hipertexto realmente regresa al sentido original del texto, textere, en el que se pretende trenzar o entretejer, está formado por una serie de lexías (bloques de textos enlazados). Esta estructura permite que el texto se complemente a través de lexías, es decir de textos enlazados.

El Hipertexto en ningún momento pretende la destrucción del autor ni del texto. Su finalidad es aportar a una apertura de diferentes perspectivas y múltiples lecturas, es decir el autor va a seguir manejando su texto solo que ahora escribe contando con los deseos y necesidades de un lector usando enlaces que lo lleven a otros hipertextos.

Silvio Gaggi afirma que con el hipertexto habrá una mayor interacción entre el autor y el lector, pues ahora este último tendrá la posibilidad de contribuir en los textos. Esto también es apoyado por Antonio Machado afirmando que no hay texto, sino que el lector hace el texto al leerlo.

Con el hipertexto se pasa de estar en un espacio físico determinado a un tiempo presente en cualquier lugar. Pues ya no necesitamos el libro impreso que nos da un sola información, ahora tenemos la red que nos permite tener contacto con más textos y una diversidad de conocimientos.

El hipertexto al igual que el texto impreso tiene ciertos elementos que debe cumplir:

·      Orientación: tiene que ver con las estructuras de ubicación, es decir que el lector sepa siempre donde se encuentra en el complejo de lexia del hipertexto.
·      Navegación: Independiente de la cantidad de lexias que se encuentren en el hipertexto, en este se necesita una estructura de navegación que le permita al lector llegar a la lexía que desee leer.
·      Puntos de inicio: Para la persona que lee cualquier lexio puede ser su punto de inicio, es decir que puede llegar a un hipertexto por medio de un enlace que vio en otro hipertexto. Teniendo en cuenta esto el autor debe tener en cuenta que cualquier lexio puede ser el punto de inicio de el lector, por ende debe estructurar los lexios de tal forma que quede claro los objetivos que el autor pretende comunicar en los hipertextos.
·      Puntos de salida: Una de las características importantes de hipertexto es la libertad que da al texto para que por medio de hipertextos pueda comunicar un texto con otro. Estos puntos de salida son necesarios y fundamentales en cualquier hipertexto. Estos deben ser claros pues deben señalar la salida del texto y facilitar la entrada al mismo.

El hipertexto responde a una necesidad socio-cultural. Por un lado el texto impreso supone unas limitaciones, las publicaciones impresas anula ese ideal de modernidad que pretende abarcar todo. El la Globalización los procesos sociales, políticos, económicos y la movilidad que caracteriza a la sociedad de hoy requiere que se disponga de unos textos sin limitaciones de espacio y tiempo. Los textos también cambian su sentido, pues ahora los lectores demandan que los textos sean escritos para los lectores, surgiendo así un lector activo y un texto dinámico.

sábado, 2 de marzo de 2013

La tecnología en nuestras vidas




Nicholas Carr titula su tercer capítulo como “Las herramientas de la mente”. A lo largo de este habla de las tecnologías y de su impacto en nuestras vidas, en nuestra cotidianidad y de como ella (la tecnología) no solo se ha venido desarrollando desde el siglo XX, sino a través de toda la historia de la humanidad.

Al leer este capítulo recordé mi clase de Filosofía de la Cultura, pues en estas últimamente hemos hablado de estos instrumentos que de una u otra forma nos facilitan nuestra vida. Por un lado Descartes en sus “Meditaciones metafísicas” afirma que el hombre se divide en dos partes “una cosa pensante y una cosa extensa, entendiendo esta cosa extensa como todo aquello que nos rodea y es modificable a nuestras necesidades”. (Descartes, 1641) Se podría decir entonces que esta postura de Descartes apoya a los Instrumentalistas, como David Sanoff, pues ellos “minimizan el poder de la tecnología, en la creencia de que las herramientas son artefactos neutrales, totalmente subordinados a los deseos consientes de sus usuarios” (Carr, 2010). Pero, por el otro lado tenemos a los deterministas, como Thorstein Veblen, argumentando que “ el proceso tecnológico, que ellos veían como fuerza autónoma externa al control del hombre, ha sido el principal factor que determina el curso de la historia humana” (Carr, 2010).

En mi opinión los deterministas son quienes reflejan nuestro mundo actual, pues los que inició siendo algo que tendría que moldearse bajo nuestras necesidades terminó siendo todo lo contrario. Pues ahora no vivimos a nuestro ritmo, sino al paso que nos toque; es mortal que no avancemos con el mundo y que la tecnología, como decimos coloquialmente, “nos atropelle”.

Esa ayuda a nuestra vida, terminó siendo la vida misma. Ahora, podemos entrar en un estrés profundo si nuestros amigos no nos responden el chat y también pensamos que quien no está en las redes sociales está mal, no existe.

Y pensar que antes la discusión se basaba en la importancia de la escritura y de la oralidad. Inicialmente teníamos una cultura basada en la oralidad y quien mejor para explicar esto que Sócrates “Mucho mejor que una palabra escrita en el <<agua>> de la tinta es << una palabra grabada por la inteligencia en el alma del que aprende” (Carr, 2010)  esto quiere decir que para ellos la escritura si bien tenía sus beneficios, nos iba a convertir en pensadores menos profundos. Pero para los que apoyaban la escritura como Platón la mente limitaba las cosas a lo que recordaba, mientras que si se dejaba por escrito no habría tal limitación.

Intentar retener una información por más fácil que sea, para mi, es casi imposible. Por eso en clase tomo apuntes, intento copiar todo cuanto pueda y con la mayor claridad posible. Tal vez si hubiésemos seguido con aquella cultura oral mi capacidad de recordar las cosas estaría mucho más ejercitada. Pero por otro lado no imagino toda la información que se hubiese perdido de no tener nuestra cultura escrita. De pronto mi clase de filosofía de la cultura no sería ni la mitad de lo que es de no tener apoyo escrito de lo que se pensaba en la época de Descartes, Freud, Heidegger, Kant, entre otros.

Si alguna vez lo oral y lo escrito se enfrentaron por saber cual era más conveniente en la vida humana, ahora estas pasaron a un segundo plano pues el hombre logró “sobrevivir” y mezclarlas para su beneficio, obviamente con sus pro y sus contras. Ahora nos enfrentamos a un nuevo reto, la internet y los desarrollos tecnológicos que la acompañan. Con ella empieza una nueva discusión sobre los beneficios que trae a la vida humana, hasta el momento son muchos quienes la defienden, pero también se ve atacada por otros. 

jueves, 21 de febrero de 2013

Yo, ¿Un HAL humano?


Antes de empezar a leer este libro de Nicholas Carr no me importaba mucho lo que Internet estuviese haciendo con mi mente, digamos que no es algo que me atormentara y mucho menos me quitara el sueño.

Inicié leyendo este libro con una buena actitud, pero jamás se me cruzó por la mente llegar a sentirme identificada con algo que estuviese escrito, acaso qué podría estar haciendo Internet con mi mente si es algo que he usado toda mi vida, es más, ahora que recuerdo fue en mis clases de sistemas, en el colegio, que me enseñaron a usarlo, fue ahí donde cree mi cuenta de Hotmail y donde aprendí a usar el fantástico mundo del señor GOOGLE.

“HAL Y YO”, primer capítulo del libro de Nicholas Carr. Inicia hablando de una tal supercomputadora HAL, nada mal para empezar un libro que habla sobre tecnología, luego algo de “bla bla bla” hasta que dice: “Ahora mi concentración empieza a disiparse después de una página o dos. Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer.” Como diría Homero Simpson “¡Douh!”, pues sí, debo aceptar que mi mente ya estaba algo dispersa y pensando en si me estaban escribiendo en Facebook o en que momento mi celular vibraba con el Whatsapp. Acaso ¿soy tan predecible cuando tengo un aparato electrónico a la mano? O es que ¿nuestros cerebros ya hacen eso por inercia?. Me encantaría saber la respuesta, pero en verdad no la tengo.

Luego Nicholas Carr dice “La Web ha sido un regalo del cielo para mí como escritor. Investigaciones que anteriormente requerían días por las estanterías de hemerotecas o bibliotecas pueden hacerse ahora en cuestión de minutos”. Error señor Nicholas, esta “bendición” de la Internet no solo llegó a su vida de escritor, sino a la de millones de estudiantes. Yo personalmente no me veo haciendo unas interminables filas en una biblioteca para poder entrar a buscar el significado de una palabra, eso no pasa por mi mente, pero según mi mamá así era en su época, “yo salía de la escuela directo a la biblioteca y me tocaba coger dos buses y llegar a hacer una fila de horas y horas para poder buscar alguna tarea”. Es en estos momentos donde todos decimos… ¡Bendito seas Internet!.

Cuando el autor empieza a contar toda su historia de cómo obtuvo su primer computador y como todo esto empezó a evolucionar con el tiempo, me hizo acordar de cuando prendí un computador por primera vez en mi colegio. Siempre que llegábamos los computadores ya estaban prendidos hasta que un día el profesor decidió que ya era hora de que aprendiéramos como era que se hacía eso. Aunque el autor prendió su computador por primera vez en 1986 y yo como en 1998, la reacción fue la misma, me enamoré de ese aparato, tanto que ahí empezaron las peleas en mi casa, peleas de papá vs hijos, “No me cojan el computador que ustedes se ponen a jugar y me hacen perder la información de mi trabajo” y también una que otra pelea con mi hermano por ver quien jugaba primero “no primero yo porque soy la chiquita, pero yo soy el mayor así que primero yo”, finalmente ganaba él con un simple empujón.

Creo que en ese momento donde entendí la magia de la tecnología, en mi cerebro se activó ese “chip” que todo el mundo dice que mi generación tiene y empecé a desarrollarlo. De ahí digamos que se deriva que pueda hacer varias cosas al tiempo como chatear, leer, ver televisión, hablar con mi mamá y cosas por el estilo que según profesores y papás solo nosotros podemos hacer.

Hay algo que me dejó pensando desde que terminé el segundo capítulo de Nicholas Carr, cómo es eso de que mi cerebro está en constante cambio, mejor dicho ¿qué es eso de la Neuroplasticidad?. Pues bien, Nicholas lo expone como la capacidad del cerebro de estar en constante cambio, adaptándose incluso a pequeñas alteraciones en nuestras circunstancias y comportamientos. Esto es apoyado por un artículo de los Doctores Eduardo Bayona, Jaime Bayona Prieto y Fidias León – Sarmiento, ellos basan su definición citando a otros Doctores que en algún momento tocaron este tema. De todas las personas que aparecen en éste artículo, en la parte de plasticidad, el que más me llamó la atención fue la definición dada por James W en su libro The Principles of Psycology, en donde la define como una estructura “tan débil como para ser influenciada, aunque suficientemente fuerte como para que esta influencia no se pierda en su primer uso”. Y pensándolo bien, es lo que pasa conmigo o bueno podría decir que con todas las personas.

La tecnología es algo que llegó a mi vida y desde entonces no he logrado desligarme de ella, así que mi mente fue fácilmente influenciada y la vez los suficientemente fuerte para no olvidar ni como se prender un computador, ni como realizar una llamada desde mi celular, ni como entrar a las redes sociales y por más que pase el tiempo son cosas que no olvidaré. También fue así como mi mente se adaptó a dejar de ir a las bibliotecas y buscar en medio de un morro de libros alguna bobada que ahora encuentro con solo entrar a Google y teclear alguna palabra clave, mirar un poco de que habla cada página que aparece y ya ahí está mi trabajo.

Finalmente, fue en ese momento en que entendí lo que Nicholas Carr quería decir con la “neuroplasticidad”. Efectivamente mi cerebro siempre va a estar en constante cambio, porque la tecnología siempre nos sorprende con nuevas cosas y yo no pienso quedarme atrás.

martes, 5 de febrero de 2013

Semana 1

Este taller me permitió saber las partes positivas y negativas que pueden llegar a tener una página de Internet, que no nos debemos confiar de que lo primero que sale siempre es lo más confiable, pues hay ciertos aspectos que se deben tener en cuenta como el dominio, información acerca del autor, entre otros.

Pensar en evaluar una página de Internet suena algo complicado, pero después de este ejercicio me doy cuenta que es algo sencillo de hacer si se tienen criterios claros.